domingo, 17 de enero de 2010

SUFRIMIENTO

Hay quien dice que hemos venido a esta vida a sufrir. Las experiencias de sufrimiento son tan enormes en algunas personas que no tienen más remedio que pensar así. Las noticias que estos días nos encontramos en todos los meduis de comunicación sobre la catástrofe de Haití confirmar que esa población, maltratada por la pobreza y por las fuerzas de la naturaleza, no tiene ojos de felicidad. Se ve a simple vista.
El problema está en que las causas de la pobreza y la miseria tienen relación con una historia, con un proceso vivido anteriormente en el que unas personas han sido maltratadas por otras, la esclavitud, la explotación... Y hoy tenemos recursos para saber que las fuerzas de la naturaleza actúan en determinados lugares de forma relativamente predecible porque hay placas tectónicas y las edificaciones se pueden realizar teniendo en cuenta estos datos. Pero allí donde hay pobreza esto es imposible.
Nos duele sobre todo el daño que nos hacen otras personas, las ausencias, las injusticias, las soledades, las persecuciones. Hemos venido a la vida para ser felices, y ese camino a la felicidad tiene mucho que ver con la justicia, con el amor, con la construcción de un mundo mejor, porque ni siquiera el consumo nos alivia del sufrimiento. Más aún, el índice de suicidios y depresiones se es alto en sociedades muy desarrolladas. Cambiar por dentro y por fuera nos enfila hacia la felicidad y nos aleja del sufrimiento.

lunes, 28 de diciembre de 2009

EL ESPEJO DEL CIELO

Dice Walt Witman que el poeta auténtico es el que se pone en comunicación con todo lo que se espera del cielo. Efectivamente. El poeta auténtico, el profeta, es en sí un poema, más allá de unas circunstancias favorables o adversas que sitúan al amor -máxima expresión de la belleza- en el centro del fuego inextinguible de la vida. Su acercamiento a la belleza no se produce a consecuencia de un esfuerzo metodológico por dominar una determinada técnica expresiva. El poeta se acerca a las leyes de la naturaleza y, a base de afinar el oído de la sensibilidad, expresa con palabras aquello que no se deja aprisionar en los límites del espacio y del tiempo. Es por eso por lo que se anuda a la mirada las cuestiones de finalidad y de sentido y cabalga sobre sus lomos sin que las circunstancias de la realidad lo moldeen, porque parte de su oficio consiste en sugerir que nuestras manos, las de cada persona, son moldeadoras. El verdadero poeta se adelanta unos pasos, pero no por eso se olvida del agua limpia del manantial que es quien lo empuja para seguir por el cauce de la vida para que la tierra se convierta, de verdad, en el espejo del cielo.

martes, 24 de noviembre de 2009

¿MIEDO?

Es curioso, pero el miedo nos hace daño. Tenemos miedo a demasiadas cosas. Y sabemos que en muchas ocasiones ese miedo es infundado, pero dejamos que nos haga daño, especialmente en relación a otras personas.
A veces el miedo es una defensa antes de cometer una insensatez, pero las personas sensatas saben que perder el miedo es uno de los pasos hacia una vida más plena.
La enfermedad, el dolor, el desafecto, la soledad, el no responder a nuestras propias espectativas o las de los demás, a veces nos producen miedo. Pero el dolor aumenta a causa del miedo.
¿Miedo? Sí. Es muy humano. ¿Perder el miedo? Sí, gracias, también es muy humano. Nos llena más de humanidad.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

AGUAS PRIMIGENIAS

Es curioso cómo en las distintas religiones aparecen los libros fundamentales, que elaborados y transmitidos oralmente, después puestos por escrito, que representan ese aflorar en el espacio y el tiempo, siempre con un sentido simbólico, de lo que no se puede o no se sabe decir, pero se dice. Se habla del Tao, del Ser, de Dios. Y se dice que no abandona, con todas las contradicciones, con toda la belleza y poesía que surge desde las raíces del agua. Todo fluye en una dirección, aunque es inaprensible. En la tradición cristiana esa palabra, con sus contradicciones, también cambia. Saramago se permite juzgar a Dios cuando habla de su comportamiento con Caín, pero no tiene en cuenta que en esa misma palabra Dios no cambia, pero sí la imagen que se tiene de Dios, que en la tradición cristiana es llevada al culmen con Jesús de Nazaret, el Cristo. En esa tradición cristiana Pablo va más allá del judaísmo y abre la palabra a los no judios. Hoy se puede producir una revolución similar, porque se trata de aceptar esa palabra, ese fondo del canon, desde las profundidades de lo no necesariamente cristiano -por supuesto que el cristianismo no está excluído, sino que es la punta de lanza de esta revolución-. En la poesía, en la literatura, en el arte, en el cine como arte, en la filosofía... se está escribiendo esa palabra. Hace falta una tradición oral o escrita que la vaya interpretando y unificando, para que se desvele y pueda adquirir un corpus en el que se diga lo que no se puede decir, para poder seguir bebiendo, con el lenguaje actual, de esas aguas primigenias.

jueves, 24 de septiembre de 2009

LA PALABRA

Nos ha costado cientos de miles de años articular palabras y otros cientos de miles de años ponerlas por escrito. Ser creadores de palabras nos humaniza, utilizar la palabra para hacer daño nos deshumaniza. Porque la evolución no consiste solamente en crear nuevos signos con utilidades técnicas; depende de la creatividad para inventar lo nuevo. Desde la literatura, especialmente desde la poesía, la palabra se cincela para crear una nueva humanidad. Eso significa penetrar en las entrañas del ser, para poder ser, cada vez, un poco más con mayúsculas. Que la palabra se haga mayor y que se pueda escuchar única y exclusivamente la sinfonía de lo auténticamente humano. Todo aquello que nos abre el corazón a un universo de alteridad une voces en el arco iris de los sentimientos para poder abrir los ojos desde la paz. A pesar de la fragilidad e insensatez humana la palabra no está enferma y a su vigor de siglos se añade la voz profunda que es consciente de mecer la cuna entre los dedos de la vida y de la muerte. En ese minuto de silencio, la palabra se revela.

jueves, 9 de julio de 2009

LA TERNURA

Nada hay más importante en la vida que la ternura y, sin embargo, nos empeñamos en cortar las alas de la hoja que cae del árbol cuando ha decidido alfombrar la tierra y alimentar el humus que la renueva, nos alejamos de la flor que está brotando con esos pétalos encendidos en pura vida y belleza, nos encerramos en la soledad cuando unos ojos nos están diciendo acércate y unas manos se abren a nuestrolado, nos ocultamos de la luz en cuanto unos rayos encendidos con un color difrerente al que nos gustaría haber diseñado, nos escondemos de los caminos alfombrados porque pensamos que su trazado será demasiado cómodo y nos gustan más trillados, alejamos a los niños y niñas recién nacidos de nuestros proyectos de vida como si la tersura de sus latidos nos molestasen o la simple sonrisa al sentir cerca a la madre nos recordase que la vida es algo diferente a lo que hemos pensado, y así avanzamos a tientas en la oscuridad, golpeando con nuestros nudillos a todo lo que nos ayuda a vivir porque en el fondo no sabemos que la felicidad comienza en un abrazo y sigue abriendo su camino con besos llenos de cariño.

martes, 7 de julio de 2009

MANIQUEISMO VIVO

Siempre se me había ocurrido pensar que el camino hacia la trascendencia es el camino del amor. Lo he entendido de esa manera después de leer el evangelio cristiano. En todas las grandes religiones la máxima de "no matar" es habitual. Y no es buen creyente quien lo hace. También es verdad que se ha realizado una utilización perversa de la religión y a veces se ha incitado a matar en nombre de una religión. Algunas personas no creyentes señalan con el dedo esa espita en el ojo de las religiones, y lo hacen con datos, pero también hay otros muchos datos en los que se ve que se ha alentado la diferencia entre religiones para lanzar a unas sociedades contra otras cuando lo que menos importaba era la religión, sino otros intereses de poder. Sigo pensando que el camino del amor es el camino que da acceso a la trascendencia o, por lo menos, sitúa a quienes lo transitan en la frontera del encuentro, llamando a las puertas, con la sonrisa en el alma. Pero se me ocurre ahora que hay muchas personas que buscan el acceso a la trascendencia desde la violencia. Y lo digo afirmando que es también un camino perverso, pero queriendo tener la vida de otra persona en las propias manos, incluso arriesgándose a morir matanto, despreciar los derechos humanos, matar por matar, es llegar hasta los límites, llamar a la trascendencia llenando el mundo de sangre. Camino que alimenta el concepto de un Dios vengativo, de un Dios del mal que supera al Dios bueno. Dualismo, al fin y al cabo. Maniqueismo vivo y actual. ¡Qué Dios más pobre! ¡Pobre Dios! Aun así hay quien sigue creyendo en el Dios del amor, en el Dios que dice: "Vuestra fuerza está en vuestra debilidad"