lunes, 6 de abril de 2009

SEMANA SANTA

Todas las semanas son santas, pero quien sabe interpretar el hecho religioso se da cuenta que hay espacios y tiempos en los que la humanidad intenta mirar más allá de los límites, mira a su interior o a su exterior, y lo expresa mediante símbolos que considera sagrados. Es verdad, también, que más sagrado que un tiempo o un espacio es la persona. Eso sí que es sagrado, y aunque hay quien afirma que las religiones no lo contemplan así, su máxima de no matar, de no hacer a otras personas lo que no deseas que te hagan a tí, va en esa línea. La persona, pues, es lo más sagrado. Pero en estos tiempos sagrados, en los que se expresan símbolos religiosos, en este caso cristianos, -aunque otras religiones también tienen sus tiempos sagrados- lo fundamental es percibir que el mensaje del amor pasa por saber si el próximo, el prójimo, sigue siendo sagrado. Lo más grave de nuestra sociedad no es que haya increencia, eso es sano si en lo que no se cree es en una imagen deformada de un Dios que pide sacrificios humanos y quita la libertad. Lo más grave es que además de haber matado a Dios se haya matado al concepto de hermano, de prójimo. Lo más grave es que un tercio de la población tenga problemas de alimentación, que se gaste el dinero en armamentos, que se haga sufrir a muchísimas personas, que se forren de dinero doscientas personas que tienen más dinero que la mitad de la humanidad, y que además se admire a estas personas. Que no muera la persona, por favor, eso sí que es hacer sagrado el mundo, eso sí que es ser fiel a las religiones. Y eso también lo quieren muchísimas personas ateas o agnósticas de buenísima voluntad. Eso es lo que hermana.

sábado, 31 de enero de 2009

LA VERDAD

Dicen que busca, que buscamos, la verdad. ¿Tú verdad? no, la verdad, -decía Machado-, y ven conmigo a buscarla, la tuya guárdatela. No hay duda de que quien se considera en posesión de la verdad da un poco de miedo. La verdad es tan compleja, tan inconmensurable que una persona sola no puede abarcarla toda, ni una organización puede hacerse dueña de ella. Otra cosa es que en esa búsqueda existan compañías de viaje mucho más aconsejables que otras. Y es que es algo así como el arco iris, que sabemos en qué dirección podemos mirar, pero cuando más nos acercamos a ella, más alejada nos parece, y además puede desaparecer si nos proponemos tocarla, porque no es una cuestión de espacio y tiempo, de un momento concreto en un lugar determinado. Y porque tiene que ver con la realidad de ser, más allá del existir, de una manera de estar presente en la vida, de una sensibilidad hacia el dolor ajeno, de una capacidad de sembrar paz y justicia, de una capacidad de relativizar esta vida, sin quitar ningún afecto de ella, absolutizándola casi porque es la única que tenemos, pero considerándola más allá porque el más allá es también parte del más acá.

sábado, 27 de diciembre de 2008

PALESTINA

Hoy han muerto más de doscientas treinta personas en Gaza. Hay más de setecientas personas heridas. Los palestinos habían matado a un hombre israelí y su vida vale por la de doscientas treinta de Gaza. Ojo por ojo y diente por diente era un avance en la ley de Moisés, porque a quien le arrancaban un ojo podía hacer lo mismo con la otra persona, pero no más. Vamos en retroceso. De los siete millones de habitantes de Israel un millón son árabes, pero hay otros siete millones de judíos en Estados Unidos. Y quienes perdieron a tres millones de personas en el brutal holocausto nazi, ahora se están comportando de forma similar. Entraron en Israel veinte siglos después de las guerras judías del primer siglo, cuando fueron enviados a la diáspora por los romanos, pero su vuelta a la la tierra prometida, casi veinte siglos después, ha sido demasiado sangrienta como para cerrar los ojos. ¿Qué tribunal internacional puede juzgar a un país que tiene la bomba atómica y que cuenta con el apoyo de los Estados Unidos de América donde la población judía tiene acceso a los más altos poderes de la economía y del estado? Así es nuestro mundo. Y toca mirar para otro lado. Pero la sangre llama a más sangre, precisamente en estos días, en la tierra de Jesús de Nazaret. ¿Paz y bien?

martes, 23 de diciembre de 2008

NAVIDAD

Las personas, desde el inicio de los tiempos, hemos denominado tiempo sagrado, espacio sagrado, a esa llamada a los límites, llamada a la puerta de la trascendencia, donde constatamos que hay algo más, que no es lo mismo ser que existir, que tener, que estar. Ya sabemos que Dios no existe como existimos las personas, pero en ese exceso de forzar los límites del tiempo y del espacio hemos manifestado con símbolos de la existencia humana lo que no existe como existimos. Algunas personas decimos que "el/la que es" ha entrado en la existencia humana con mirada tierna aunque pronto, unos treinta y tantos años más tarde, la ternura inicial se hace sangre sufriente, casi como muchas otras personas que existen en nuestro mundo, un mundo en el que el dolor parece ser una prueba de la inexistencia de Dios, especialmente porque quienes lo infringen a otras personas se han ocupado muy bien de tirar la piedra y ocultar la mano con una manera de actuar a la que hoy llamamos lavado de imagen o propaganda. El caso es que el tiempo de navidad es un tiempo en el que apelamos a la ternura, y no hay mayor grito humano que el de demandar algo de lo que carecemos. Por eso se inundan las casas de nacimientos con niño incluido. ¿Hay algo más racional?

viernes, 5 de diciembre de 2008

EL GEN DE LA VIOLENCIA

No lo podemos negar. Es un existencial humano. ¿Por qué nos matamos unas personas a otras? ¿Por qué alguien ha matado al señor Ignacio Uria en nombre de una idea de liberación que coarta la democracia? ¿Pueden ser buenas personas las que han hecho esto? Afirmo que es imposible. ¿Pueden ser buenas personas quienes apoyan o justifican una acción semejante? Afirmo que no. De la misma manera afirmo que no pueden ser buenas personas quienes ordenan invadir países, o quienes organizan gastos para la guerra. El gen de la violencia no se hace desaparecer con un transplante de células. No lo entiendo bien. A veces cada persona se deja invadir, nos dejamos invadir, por ese gen y justificamos todo. El estado que proclama la pena de muerte y tiene ese gen de la violencia en su constitución es una máquina de generar violencia. Quien justifica una sola muerte riega con sangre la existencia. Y existir es humanizar la historia.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Neomodernidad

Con esto de la crisis se está hablando de que ha terminado la postmodernidad. Se acabó eso del final de la historia, el final de las ideologías. Se ha acabado. También el tiempo del pensamiento débil, la ausencia del estado, el caos, las soluciones de sentido a la carta, la ausencia de horizonte. Ahora, con eso de la crisis, parece que se vuelve al músculo del estado, a la búsqueda de algo seguro que de permanencia y continuidad. Eso de la revolución cultural o de las identidades por la cultura tienen poca base y no dan de comer. Sancho Panza vuelve a sujetar las bridas de rocinante, con pulso firme. Y si el estado vuelve a sentirse fuerte se volverá a pensar con el bolsillo y basta. Terreno abonado para reivindicar la seguridad ¿Más todavía? Uno ya no sabe ni qué decir, ni qué pensar, porque el músculo no va a estar en el pensamiento, claro, estará en reforzar el sistema bancario y la seguridad-inseguridad de los ejércitos. Ningún mensaje de este tipo llega a las tres mil millones de personas que tienen problemas alimenticios.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Límites del conocimiento

Pensamos que el conocimiento humano es ilimitado. Eso es cierto, no tiene límites. Vamos acumulando saberes, experiencias, conocimiento... Nos sorprenderíamos hoy si tuviésemos la oportunidad de saber qué es lo que se va a conocer mañana. Pero eso no significa que el conocimiento humana puede conocer todo. Tiene sus límites que en principio dependen de la condición humana. Si entendemos, además, que también existen límites para el conocimiento en lo fenoménico, en el conocimiento de objetos, primeramente de esta misma Tierra de la que conocemos muy poco, y también del universo -¿o universos?-. Pues más limitado es nuestro conocimiento de la persona, de lo que significa ser y existir en el mundo, tener conciencia, experimentar la vida en una relación dinámica con el pasado, el presente, el futuro dentro de un espacio concreto en el que vivimos.
Esa pretensión de conocimiento absoluto es un mito, y el saberlo nos hace más humanos, lo cual no deja de ser una suerte.